Una canción de gratitud

El año está cerca de terminar. Un año de crestas y valles, y olas tras olas que que me han hecho caer y alzar la vista a aquél que me sostiene y me levanta. A veces me siento como el eterno cervatillo que aprende a andar, de piernas endebles y con un corazón que persiste en seguir a su guía. Dios, este guía, es fiel y rico en paciencia. Cuando pienso en su fidelidad, mi corazón se llena de gratitud y canta. Porque ha mirado a este cervatillo y le ha mostrado sus misericordias a diario.

PERCEPCIÓN DE FIDELIDAD
Una canción de alabanza

¿Existe un motivo
Para que brille el sol?
¿Para que tus rayos
Acaricien mi faz,
Crucen esta piel
Que cubre mi ser?

¿Existe un motivo
Para tu calidez?
¿Para tu permanencia
Para que te quedes
Y nunca me sueltes,
no?

¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo,
Que me inundas en misericordias?
¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo,
Que cada que voy a caer
Extiendes tu mano
A mí?

Me perdí.
Estoy perdida un día y otro no.
Me levanto mas siempre
Me vuelvo a caer.
Soy tan indigna, pero tú no cambias,
Emanuel.

Verbo y Señor,
La noche recuerda tu voz.
Cada que yo clamo
Sé que tú me escuchas
Que tienes control
Y es sin final.

¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo,
Que me inundas en misericordias?
¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo,
Que cada que voy a caer
Extiendes tu mano
A mí?

Nada escapa,
Nada escapa,
Nada escapa tu control.
Nosotros, tuyos,
Los que no lo son,
Nada escapa tu control.

¿Qué para hacer,
Qué para hacer,
Y tu gracia al fin merecer?
Nada podemos
Pero seguimos
Yendo un día a la vez.

¿Quiénes somos?
¿Quiénes somos,
Que nos cubres de misericordias?
¿Quiénes somos?
¿Quiénes somos,
Que cada vez que caemos
Tú no nos dejas
Allí?

¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo,
Que me inundas en misericordias?
¿Quién soy yo?
¿Quién soy yo,
Que cada que voy a caer
Extiendes tu mano
A mí?

Eres Dios.

Priscila Chacón

Escritora y astrofísica

Entradas anteriores

¿Y si el libro que estás escribiendo fuera el último?

La edición de mi novela en curso se ha alargado más de lo que contemplaba. Al comienzo de la primavera se cumplió un año de que inicié la reescritura, y reconozco que ponerlo en palabras me afecta más de lo que quisiera. Me hace sentir lenta y e inútil, y el síndrome del impostor susurra…