
Los libros están hechos de palabras, de sonidos y de silencios. De personas, paisajes, sabores y texturas. Transportan mensajes que acogemos con la dupla de mente y corazón. En el mundo en que vivimos, requieren de un lenguaje, un código conocido para interpretar el mensaje. Puede ser un idioma, pero muchas veces es más que

Tu mundo fantástico perderá su colorido, se marchitarán y morirán tus sueños y caeran como las hojas secas de los árboles. […] Porque, al fin y al cabo, va uno siendo maduro y dejando atrás sus ideales de antes; éstos se quiebran, se desmoronan, y si no hay otra vida, la única posibilidad es hacérsela

Estoy agradecida por llegar hasta hoy en tan largo capítulo, por cruzar valles y cimas. Porque a pesar de todo, he aprendido a quererte. 2024, Dios te ha traído para enseñarme tanto.

¿Cuántas semblanzas de los misterios de Dios no ocultarán los fenómenos celestes?

La vez que fui náufraga en el tiempo, conocí a una joven que quería descifrar los mensajes de las estrellas.

Sobre la escritora, la cristiana insegura y la eterna extranjera. Sobre mí. Publicado originalmente en la revista Es tu turno.