
Es difícil nadar contracorriente, sobre todo si lo haces solo. Las aguas se sienten espesas, te hunden sin terminar de ahogarte. ¿Alguna vez te has sentido así?

Poema sobre la vida cristiana y la neurodivergencia: una, al menos, doble contradicción.

Al mirar atrás en 19 de mayo, recordaré la novela con la que nació mi sueño de escribir.

La vez que fui náufraga en el tiempo, conocí a una joven que quería descifrar los mensajes de las estrellas.

Sobre la escritora, la cristiana insegura y la eterna extranjera. Sobre mí. Publicado originalmente en la revista Es tu turno.