Libros, lenguaje y mensaje

Los libros están hechos de palabras, de sonidos y de silencios. De personas, paisajes, sabores y texturas. Transportan mensajes que acogemos con la dupla de mente y corazón.

En el mundo en que vivimos, requieren de un lenguaje, un código conocido para interpretar el mensaje. Puede ser un idioma, pero muchas veces es más que eso, o ni siquiera eso.

En una reunión que tuve con amigos escritores, nos preguntamos cómo presentaríamos nuestra fe a alguien con quien no compartimos ni cultura ni idioma hasta el límite más extremo. Quedamos en pensarlo y en responder con un escrito (porque no se trata de hacerlo real, sino de plantear cómo lo hubiéramos hecho).

El obstáculo que más me entretuvo para el ejercicio fue pensar en qué código emplear, y cómo pasaría las palabras del libro más antiguo a imágenes, o a símiles carentes de las ideas que asumimos globales. Y ni qué decir de los términos litúrgicos que solo manejan unos pocos.

Así, pensé en la luz. Onda y materia, la encontramos en cada rincón del universo y no requiere de un texto para plasmar su capacidad de penetrar nubes muy densas, de viajar distancias infinitas y de alumbrar los espacios más oscuros. Tiene un dominio amplio, como esa variedad de longitudes de onda que comprende el espectro electromagnético, y ha estado allí desde el principio de todo.

Una vez con este código y sujeto, escribí el siguiente poema. Porque si me quedara sin letras, aún tendría a los astros para cantar el evangelio.

SÍMIL DE LUZ

Si careciera de lenguaje
Para hablar con palabras
Del Dios en que creo,
Miraría hacia delante
Y señalaría las estrellas.
¿No es con su luz que reflejan
El infinito, principio del tiempo?

Para la luz, ¿dónde es adelante y dónde
Atrás, si no tiene comienzo?
Mayor poder que rayos gamma esconde
Y profundidad que radio atraviesa
El misterio de su belleza.
Amor de magnitud negativa
Fuerza por siempre expansiva.

Como onda invisible atravesó
Galaxias, más insignificante
Que polvo se hizo. Así pasó
Años luz y en un instante
Ardió y brilló para legar
En el cielo del recuerdo
Un presente de majestad y bondad.

Notas:

  1. Los rayos gamma y las ondas de radio corresponden a tipos de luz de mayor y menor energía, respectivamente. Estos se encuentran en los extremos del espectro electromagnético, el abanico que comprende a la luz en función de su longitud de onda, frecuencia o energía.
  2. En astronomía, la magnitud es una medida del brillo de una estrella u otro objeto astronómico, como un planeta o una galaxia. Entre más pequeño sea el valor de la magnitud del objeto, más brillante será la este. Los valores negativos son más brillantes que los positivos.
  3. La radiación electromagnética de mayor longitud de onda puede nubes más densas en el espacio que la de menor longitud de onda. Un ejemplo es la luz en la región del radio, que es invisible para el ojo humano.
  4. Un año luz corresponde a la distancia que viaja la luz en año, considerando su velocidad en el vacío. Esta corresponde a 9.46 veces 10, elevado a la quinceava potencia.

Priscila Chacón

Escritora, lectora y astrofísica

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