¿Te has preguntado por qué existe la Navidad?
Si le preguntaras a un historiador, quizá te hablaría del nacimiento que marcó el comienzo de la época actual en el calendario Gregoriano, así como del establecimiento del 25 de diciembre como la fecha en que habría de celebrarse. Te contaría sobre el Imperio romano, sobre los historiadores de entonces, las festividades en torno a esas fechas y los tal vez motivos políticos de la recién creada religión católica para marcar el calendario.
Sería un viaje largo, uno que podría llevarte a la conclusión de que el nacimiento de Jesús no sucedió en diciembre y al razonamiento de que, si eres cristiano, ¿por qué habrías de recordarlo entonces?
Creo que lo importante no es reparar en la fecha, sino en el acontecimiento que tuvo lugar. En que las profecías de la llegada del retoño de David en la ciudad de Belén se cumplieron, y que el Verbo se hizo carne y se ofreció voluntariamente para cambiar nuestro destino eterno una vez y para siempre.
Porque la Navidad no es solo una fiesta, ni una fecha dentro de las últimas vacaciones del año. La Navidad, o el nacimiento de Jesús, es para nosotros. Para los que están (o estuvimos) perdidos, para que podamos vivir para siempre si reconocemos que Él vino para salvarnos.
Si te gusta ver películas en estas fechas, te invito a que veas Why the Nativity? (¿Por qué la Navidad?), un docudrama que te lleva de vuelta a la ciudad de Belén y a la importancia y razón de la Navidad.

Deja un comentario